¿Te has hecho esta pregunta alguna vez?. Quizás has escuchado hablar de depresión en la calle, en el trabajo, en la televisión como se habla de cualquier otro tema general, es decir como algo vago e impreciso que pasa “allá afuera en algún lugar”. Tal vez has oído hablar de la depresión como una enfermedad que cursa con disminución en la capacidad para sentir placer o satisfacción por cualquier actividad (anhedonia), tristeza, llanto fácil, cansancio sin causa aparente, en ocasiones irritabilidad y en el extremo ideación suicida. Es probable que la impresión que tengas de la depresión es que sea un problema que ocurre en personas muy enfermas que requieren medicación, hospitalización o que inclusive nunca llegan a recibir nada de esto porque se suicidan en medio de una crisis de tristeza y desesperanza en la sala de su casa. Inclusive quizás hayas escuchado o leído una explicación mas bioquímica para la depresión como un desbalance en la producción, liberación o función de determinados neurotransmisores que afectan el funcionamiento adecuado de los circuitos del cerebro, encargados de regular el estado de ánimo, y posiblemente pienses inmediatamente en animales de laboratorio.
En cualquier caso la depresión parece algo ajeno y distante que no tiene que ver con la vida cotidiana, con uno mismo ¿no es cierto?. Si piensas eso, por favor, ¡piensa de nuevo!. Quizás no sientas que estás permanentemente triste, ni que hubo un evento catastrófico en tu vida como para sumirte en una crisis, además de que nunca has pensado en suicidarte y sigues disfrutando de muchas de las pequeñas cosas de la vida…aparentemente.
Pero detente un momento y analiza:
“¿me siento actualmente como siempre me quise sentir?”
“¿las actividades que realizo actualmente son las que siempre soñe hacer?”
“¿soy la persona que me prometí llegar a ser cuando era mas joven?”
Si respondiste negativamente a cualquiera de las preguntas anteriores entonces convendría que te volvieras a preguntar; “Si no estoy viviendo la vida que realmente deseo vivir ¿estoy en el estado de ánimo óptimo?”, y si tu respuesta es que no estás en el estado de animo óptimo entonces lo mas probable es ¡que estes deprimido!.
Nuestro estado de ánimo no solo cambia de normal a psicótico, de estar sereno a querer cortarse las venas. Nuestro estado de ánimo puede moverse a través de una amplia “paleta de colores”, desde el blanco hasta el negro mas oscuro. Es normal que se mueva inclusive en un mismo día, en que podemos estar relativamente melancólicos y luego en otro momento simplemente relajados o inclusive eufóricos. Estos cambios a veces son imperceptibles pero cuando se vuelven permanentes pueden limitar nuestras capacidades como una gota de agua que poco a poco produce un hoyo en un roca después de años de erosión.
Un cambio de planes “no catastrófico” en nuestra vida difícilmente es percibido como crisis, sin embargo si elegimos por ejemplo un trabajo que no queríamos porque asumimos responsabilidades con la manutención de la familia, quizás tuvimos que hacer de lado planes promisorios que nos hacía felices llegar a cumplir. Luego ese trabajo se vuelve un compromiso inelubible al que se le suman las cuentas de la casa, los horarios de la escuelas de los niños, sus deberes escolares, los propios laborales, las actividades el hogar, etc. Y un día el despertar es muy pesado, las actividades muchas, el ingreso limitado, las comidas a deshoras, las diversiones escasas, etc. ¿Te suena familiar?.
Cada vez mas frecuentemente las vidas de muchas personas se vuelven como un ciclo interminable de aburrimiento, desesperanza, sueños apagados, gritos ahogados, no obstante sin aspavientos, sin aparentes crisis pero en un nivel de actividad mucho menor que el de cada una de las potencialidades individuales, parsimonioso. Pero como es colectivo, como es silencioso, no lo identificamos, no nos identificamos como individuos que rinden por debajo de lo que podrían en todas las areas de su vida. No nos reconocemos como deprimidos pero lo estamos. Pero si no lo diagnosticamos, no podremos hacer nada para solucionarlo. Las herramientas terapeúticas son muchas en el amplio rango desde la psicoterapia hasta los medicamentos. Pero mucho antes de esas intervenciones la mas importante de todas es descubrirnos a nosotros mismos para afrontar que muy posiblemente estemos deprimidos y que quizás también si hacemos un mapa de lo que ha sido nuestra vida podamos encontrar que camino tomamos que no nos llevó a donde queríamos y como debemos desandarlo o tomar otro que nos conduzca a un mejor lugar y no seguir por la misma ruta perenemente como una noria. Esto lo podemos hacer solos, en silencio y calmada soledad (10 minutos diarios sería suficiente para comenzar a corregir el rumbo) o quizás con la ayuda y la interacción del núcleo familiar ya que al final de cuentas si nosotros podemos estar deprimidos, quizás también lo puedan estar los seres que queremos y en grupo podremos llegar a ver en el otro lo que no vemos en nosotros mismos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario