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miércoles, 24 de junio de 2009

Adolescentes, depresión y dinero

La Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró para el año 2000 a la depresión como la cuarta enfermedad mas discapacitante a nivel mundial, y proyecta que para el 2020 será la segunda. Entre otras manifestaciones la discapacidad que produce la depresión es en el desarrollo económico y productividad, es decir en el dinero de los individuos. De hecho el grupo de edad mas afectado se encuentra entre los 15 a los 44 años. Aunque este trastorno a la salud en términos generales no distingue género, edad ni estrato socio-económico-cultural, su atención y tratamiento si dependen de estos factores. Así por ejemplo, algunos estudios indican que los hombres y los adolescentes de las minorías quienes califican con valores altos en las escalas sobre depresión, irónicamente son menos susceptibles a recibir tratamiento que las mujeres y los adolescentes que no pertenecen a minorías. La depresión se asocia en estos grupos a conductas que acaban por lesionar en mayor o menor grado otros parámetros de salud. Hay en los adolescentes mas altos riesgos de conductas perjudiciales, ansiedad, abuso de sustancias, practicas sexuales no seguras, y una alta probabilidad de involucrarse en peleas, así como bajas calificaciones, relaciones interpersonales pobres, etc. No obstante lo anterior la depresión en adolescentes frecuentemente no es tratada, porque sus síntomas se atribuyen mas a “estrés normal del adolescente”, “una etapa normal ” o se diagnostica erróneamente como otra enfermedad. Otros factores que influyen para que este problema sea atendido oportunamente tienen que ver con el nivel educativo de las madres y el ingreso familiar. Entre mas altos sean ambos mayores las posibilidades de atención médica. En contraste las capacidades para diagnóstico y tratamiento de la depresión en adolescente es escasa por no decir nula en areas urbanas mal desarrolladas y areas rurales. Las adolescentes deprimidas, en particular tienen 3.5 % menos probabilidades de graduarse de preparatoria que las adolescentes no deprimidas, en parte parece que esto es debido a abandono de los estudios. Y en general ambos sexos, cuandro presentan depresión tienen 6% menos de probabilidades de llegar a la universidad. Todos estos datos tomados en conjunto indican que la depresión no solo es un problema afectivo sino que involucra una disminución del potencial humano que redunda entre otras cosas en un menor desarrollo humano, profesional y económico comenzando desde que una persona está aun en la etapa de formación. Quizás un adulto que sufrió depresión en la adolescencia y que nunca fue ni diagnósticado ni tratado, se haya acostumbrado a ella rindiendo capacidades mediocres, sin explicarse porque su grupo de conocidos, amigos o compañeros de escuela y/o trabajo con mas o menos las mismas condiciones sí sobresalen y el/ella no, ¿es tu caso? ¿es el caso de algún adolescente que conozcas? ¿quizás alguien de la familia? ¿tal vez un hij@?.

sábado, 20 de junio de 2009

Depresión en la adolescencia

Un día un adolescente de cualquier familia, de cualquier estrato socioeconómico cambia su estado de ánimo, sin motivo aparente y frecuentemente sin que ese cambio sea particularmente notorio. Alguien que tenía buenas calificaciones y que ahora ha comenzado a descuidar los estudios, quizás se ha apartado de las amistades o inclusive ha llegado a ser antisocial peleándose con los compañeros, los hermanos o los padres. En ocasiones estos cambios son suficientes para producir una inquietud en los padres sobre lo que esta ocurriendo para hacer algo al respecto. En ocasiones el problema puede llegar a ser tan serio como el suicidio mismo, en donde por supuesto ya no hay mucho que hacer. Pero en otras ocasiones los cambios o son imperceptibles o nadie parece tomarlos en serio y así un hijo, estudiante y ciudadano prometedor si no se suicida antes puede llegar a ser un zombie echando por la borda su futuro ¡mucho antes de comenzar a vivirlo!. Un adolescente deprimido por cualquier razón ya sea la pérdida de un ser querido, o un cambio de ambiente social o por rechazo de ciertos grupos en la escuela, etc., puede y debe ser diagnosticado a tiempo para evitar que su problema progrese y se convierta en un adulto que vive en el limbo. Existen varias escalas para valorar si el paciente está deprimido o no. Y luego del diagnóstico que puede ser hecho por un médico de primer contacto, también existen diferentes herramientas terapeúticas desde la psicoterapia hasta los medicamentos para tratar la enfermedad. Lo mejor es que exista el apoyo de la familia y del grupo de amigos porque cualquier tratamiento puede requerir un largo tiempo para mostrar una verdadera efectividad. Y mientras eso ocurre se deben evitar las recaídas, los efectos colaterales e inclusive la ideación suicida. El paciente debe evolucionar por un proceso en donde todos sus pensamientos de minusvalía, percepción de rechazo o de inadaptación a las personas y a los ambientes donde se desempeña deben ser hechos conscientes para entonces hacer un esfuerzo voluntario por cambiarlos. Un diagnóstico y tratamiento oportuno de la depresión en adolescentes debería ser parte en nuestra epoca de una práctica preventiva común para permitir que muchos destinos brillantes se cristalicen.
Referencia: Cheung A, Ewigman B, Zuckerbrot RA, Jensen PS; 2009. Adolescent Depression. Help your patient to emerge from the darkness; The Journal of Family Practice, 58(5): 257-264.

domingo, 14 de junio de 2009

La inacción también es una enfermedad

Si nuestras decisiones dibujan el destino de nuestras futuras enfermedades, nuestras indecisiones no son menos importantes, en particular cuando estas son debidas a miedos, temores, angustias, etc.
Una parte de nuestro cerebro gobierna nuestra capacidad de analizar y decidir voluntariamente cada uno de nuestros actos, sin embargo otra área relacionada con la parte mas primitiva de nuestra naturaleza, controla una serie de respuestas inconscientes que nos hacen enfrentar situaciones de amenaza hacia nuestra integridad física o mental. Estas respuestas son necesarias y es sano tenerlas, pero cuando las amenazas son ficticias y/o nuestro sistema de alerta responde exageradamente a ellas entonces se produce un fénomeno que inclusive tiende a minimizar nuestras respuestas conscientes y lógicas. Cuando esto se vuelve un problema crónico empezamos a hablar de ansiedad generalizada, que ha llegado a ser un malestar cada vez mas común de nuestra civilización actual.
Uno de los rasgos de la ansiedad ocurre en ciertas personas ante eventos diversos como hablar en público, manejar el automóvil, desarrollar tareas en el trabajo, o simplemente socializar o salir de casa, se manifiesta como ataques de pánico con un malestar físico generalizado, en particular referido como dolor abdominal, dolor en el pecho, dificultad para respirar, datos que inclusive pueden llegar a confundirse con enfermedades cardiovasculares.
Tanto la ansiedad generalizada como los trastornos de pánico, limitan la capacidad de una persona para pensar con claridad, tomar decisiones y en fin desenvolverse en todo su potencial.
¿Cuántas veces te has visto en una situación parecida?. Si no ha sido frecuente, ni te ha generado un problema en tu vida personal, laboral, social, financiera, etc, entonces no hay de que preocuparse, mas si por el contrario estos síntomas han evitado que tu lleves a cabo diversos planes y esto ha afectado o continua afectando tu vida, es momento de recibir ayuda.
Entre las diversas opciones a las que puedes recurrir se encuentra la de One Move Technique (información en inglés), desarrollada con la finalidad de que logres de una manera rápida, sin metodología complicada mover aquellos rasgos de los pensamientos de angustia y pánico hacia la parte lógica y analítica del cerebro, sin necesidad de navegar en tu pasado por las causas que los originaron pero si quitándoles el combustible con el que se fortalecen y que es el de la ideación repetitiva sobre el mismo foco de miedo. El mecanismo habitual para mantener la ansiedad o inclusive para generar un ataque de pánico, recae en el hecho de que el pensamiento sobre el objeto de la angustia o miedo surge inclusive mucho tiempo antes de que dicho objeto esté presente, comenzando a generar cambios en el sistema de alerta y sintomatología asociada en diversos órganos. Este malestar corporal producido, contribuye a su vez a aumentar el nivel de ansiedad, formando un círculo vicioso. Con la técnica de One Move Technique (información en inglés), se les quitará a dichos pensamientos aquellas características que originan el estado ansioso llevándolos a ser completamente manejables y permitiendo que emerja de ti, tu capacidad para controlarte a ti mismo (a) y a tus acciones. Para mas información HAZ CLICK AQUÍ (información en inglés).

jueves, 11 de junio de 2009

¿La mente es causa de enfermedades orgánicas?

¿Por qué hay quien dice que las enfermedades de la mayoría de los pacientes en un hospital tienen su origen en la mente?. Es una aseveración audaz, controversial y discutible. Los críticos de esta idea defienden que no hay tal como un “control” de la mente sobre el cuerpo mas allá de los comandos que son transmitidos entre el sistema nervioso y los demás órganos para dirigir movimientos, sensibilidad y otras funciones específicas, y que cualquier otra idea respecto a una “influencia o energía” no cuantificable, por decir lo menos es hasta el momento insostenible. La posición de la ciencia es clara a este respecto y hay pocas discusiones racionales por no decir ninguna, que puedan demostrar lo contrario.
Pero hay otra perspectiva, mas simple pero con efectos mas defendibles respecto al potencial origen psicológico de muchas enfermedades. Esta proposición se basa en que aun el mas discreto pensamiento puede ser traducido en una conducta, en ciertos casos imperceptible, en otros evidente, pero que a lo largo de los años llevan a cambios orgánicos ostensibles.
Una persona, por citar un ejemplo, por alguna razón decide un día probar el tabaco, quizás por curiosidad o por imitación, tal vez por presión de su grupo de amigos. Hasta un punto determinado no ha tomado la decisión de hacerlo, pero hay una idea en proceso que puede tomar minutos, horas o semanas, y que acaban por modificar algo en su estado emocional, en el orden de sus pensamientos, en sus procesos cognitivos, que lo lleva a tomar tal decisión. Mientras todo esto evoluciona en la mente ¡nada ha ocurrido en la realidad física!, todo hasta este momento podría ser revertible, sin embargo hay un punto, en el que la decisión lleva a la acción, y en el caso de nuestro ejemplo dicha acción conduce a probar el primer cigarrillo. Pasado este momento, habrá quien descubra que la experiencia no era lo que esperaba y vuelva a producir una serie de procesos mentales, en una gran parte de los casos de manera inconsciente que lo hagan olvidarse del acto de fumar. Pero habrá también quién tras la primera fumada se quede enganchado…¡para siempre!, llevándolo con el tiempo no solo ha desarrollar el hábito tabáquico sino una enfermedad pulmonar como el enfisema, la bronquitis crónica o el cáncer. Esta persona enferma es la que vemos en una cama de hospital. Por más que su problema sea orgánico, fue originado en algún momento de su vida por una decisión surgida de una serie de pensamientos específicos.
Podemos hacer este ejercicio con muchas otras enfermedades, en todo caso la idea es que a veces un momento, una decisión, un estado mental pueden afectar el rumbo de nuestra vida por años. La Medicina puede intervenir en muchos de los efectos de esas decisiones pero al final de cuentas sobre las mismas solo cada uno de nosotros tiene el control.

martes, 9 de junio de 2009

¿Tengo depresión?

¿Te has hecho esta pregunta alguna vez?. Quizás has escuchado hablar de depresión en la calle, en el trabajo, en la televisión como se habla de cualquier otro tema general, es decir como algo vago e impreciso que pasa “allá afuera en algún lugar”. Tal vez has oído hablar de la depresión como una enfermedad que cursa con disminución en la capacidad para sentir placer o satisfacción por cualquier actividad (anhedonia), tristeza, llanto fácil, cansancio sin causa aparente, en ocasiones irritabilidad y en el extremo ideación suicida. Es probable que la impresión que tengas de la depresión es que sea un problema que ocurre en personas muy enfermas que requieren medicación, hospitalización o que inclusive nunca llegan a recibir nada de esto porque se suicidan en medio de una crisis de tristeza y desesperanza en la sala de su casa. Inclusive quizás hayas escuchado o leído una explicación mas bioquímica para la depresión como un desbalance en la producción, liberación o función de determinados neurotransmisores que afectan el funcionamiento adecuado de los circuitos del cerebro, encargados de regular el estado de ánimo, y posiblemente pienses inmediatamente en animales de laboratorio.
En cualquier caso la depresión parece algo ajeno y distante que no tiene que ver con la vida cotidiana, con uno mismo ¿no es cierto?. Si piensas eso, por favor, ¡piensa de nuevo!. Quizás no sientas que estás permanentemente triste, ni que hubo un evento catastrófico en tu vida como para sumirte en una crisis, además de que nunca has pensado en suicidarte y sigues disfrutando de muchas de las pequeñas cosas de la vida…aparentemente.
Pero detente un momento y analiza:
“¿me siento actualmente como siempre me quise sentir?”
“¿las actividades que realizo actualmente son las que siempre soñe hacer?”
“¿soy la persona que me prometí llegar a ser cuando era mas joven?”
Si respondiste negativamente a cualquiera de las preguntas anteriores entonces convendría que te volvieras a preguntar; “Si no estoy viviendo la vida que realmente deseo vivir ¿estoy en el estado de ánimo óptimo?”, y si tu respuesta es que no estás en el estado de animo óptimo entonces lo mas probable es ¡que estes deprimido!.
Nuestro estado de ánimo no solo cambia de normal a psicótico, de estar sereno a querer cortarse las venas. Nuestro estado de ánimo puede moverse a través de una amplia “paleta de colores”, desde el blanco hasta el negro mas oscuro. Es normal que se mueva inclusive en un mismo día, en que podemos estar relativamente melancólicos y luego en otro momento simplemente relajados o inclusive eufóricos. Estos cambios a veces son imperceptibles pero cuando se vuelven permanentes pueden limitar nuestras capacidades como una gota de agua que poco a poco produce un hoyo en un roca después de años de erosión.
Un cambio de planes “no catastrófico” en nuestra vida difícilmente es percibido como crisis, sin embargo si elegimos por ejemplo un trabajo que no queríamos porque asumimos responsabilidades con la manutención de la familia, quizás tuvimos que hacer de lado planes promisorios que nos hacía felices llegar a cumplir. Luego ese trabajo se vuelve un compromiso inelubible al que se le suman las cuentas de la casa, los horarios de la escuelas de los niños, sus deberes escolares, los propios laborales, las actividades el hogar, etc. Y un día el despertar es muy pesado, las actividades muchas, el ingreso limitado, las comidas a deshoras, las diversiones escasas, etc. ¿Te suena familiar?.
Cada vez mas frecuentemente las vidas de muchas personas se vuelven como un ciclo interminable de aburrimiento, desesperanza, sueños apagados, gritos ahogados, no obstante sin aspavientos, sin aparentes crisis pero en un nivel de actividad mucho menor que el de cada una de las potencialidades individuales, parsimonioso. Pero como es colectivo, como es silencioso, no lo identificamos, no nos identificamos como individuos que rinden por debajo de lo que podrían en todas las areas de su vida. No nos reconocemos como deprimidos pero lo estamos. Pero si no lo diagnosticamos, no podremos hacer nada para solucionarlo. Las herramientas terapeúticas son muchas en el amplio rango desde la psicoterapia hasta los medicamentos. Pero mucho antes de esas intervenciones la mas importante de todas es descubrirnos a nosotros mismos para afrontar que muy posiblemente estemos deprimidos y que quizás también si hacemos un mapa de lo que ha sido nuestra vida podamos encontrar que camino tomamos que no nos llevó a donde queríamos y como debemos desandarlo o tomar otro que nos conduzca a un mejor lugar y no seguir por la misma ruta perenemente como una noria. Esto lo podemos hacer solos, en silencio y calmada soledad (10 minutos diarios sería suficiente para comenzar a corregir el rumbo) o quizás con la ayuda y la interacción del núcleo familiar ya que al final de cuentas si nosotros podemos estar deprimidos, quizás también lo puedan estar los seres que queremos y en grupo podremos llegar a ver en el otro lo que no vemos en nosotros mismos.