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domingo, 12 de julio de 2009

Prevención en salud y dinero


Así como los sistemas de salud nacionales ahorran dinero de los fondos públicos, mediante programas eficientes de prevención en salud, de la misma forma a nivel individual y familiar se puede ahorrar dinero si se opta por ciertos cuidados a la salud en lugar de dejar que las enfermedades se presenten con sus consecuentes erogaciones. Gastos en cigarrillos, en alcohol, en golosinas, en satisfactores inmediatos se multiplican a veces logarítmicamente al repercutir en enfermedades respiratorias como la bronquitis crónica o el enfisema pulmonar; hepáticas como la cirrosis; metabólicas como la diabetes; cardiacas como la hipertensión arterial y el infarto, que requieren: 1) gastos en atención médica directa, 2) gastos en terapias crónicas como nutriólogos, psicólogos, fisioterapeutas, etc, así como en medicamentos, y otros artículos para el cuidado de la salud, 3) pérdida del empleo u oportunidades para conseguirlo 4) efectos negativos sobre las actividades económicas de otros miembros de la familia que se ven involucrados en el cuidado de un pariente, etc. Con frecuencia los ahorros de toda la vida así como los fondos para el retiro que se comenzarían a disfrutar con la jubilación, se esfuman en los gastos que requiere una enfermedad que se ha cultivado por la falta de prevención y cuidado durante los años productivos. Así que en la medida de lo posible haz una proyección de tu estado y riesgos de salud actuales hacia los siguientes 10, 20 o 30 años. Infórmate respecto a las consecuencias de acciones aparentemente poco nocivas ahora como tomarse una o dos cervezas diarias, o fumarse un cigarrillo o no hacer ejercicio, y si esas consecuencias representan una enfermedad que además de afectar el bienestar físico hará que desembolses en el futuro el dinero que ahora te está costando mucho esfuerzo ganar, quizá lo mejor será modificar, reducir o inclusive eliminar esas actividades como beber, fumar o drogarse, además de hacerse revisiones médicas y análisis periódicos tales como pruebas para cancer, diabetes, hipertensión, y recibir las vacunas recomendadas para la región, edad, sexo y patologías predominantes en el lugar de residencia; comenzar a hacer ejercicio y organizar mejor la dieta y sobretodo tratar de conocer mejor tu organismo que es uno de los mejores activos en los que puedes invertir.