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jueves, 11 de junio de 2009

¿La mente es causa de enfermedades orgánicas?

¿Por qué hay quien dice que las enfermedades de la mayoría de los pacientes en un hospital tienen su origen en la mente?. Es una aseveración audaz, controversial y discutible. Los críticos de esta idea defienden que no hay tal como un “control” de la mente sobre el cuerpo mas allá de los comandos que son transmitidos entre el sistema nervioso y los demás órganos para dirigir movimientos, sensibilidad y otras funciones específicas, y que cualquier otra idea respecto a una “influencia o energía” no cuantificable, por decir lo menos es hasta el momento insostenible. La posición de la ciencia es clara a este respecto y hay pocas discusiones racionales por no decir ninguna, que puedan demostrar lo contrario.
Pero hay otra perspectiva, mas simple pero con efectos mas defendibles respecto al potencial origen psicológico de muchas enfermedades. Esta proposición se basa en que aun el mas discreto pensamiento puede ser traducido en una conducta, en ciertos casos imperceptible, en otros evidente, pero que a lo largo de los años llevan a cambios orgánicos ostensibles.
Una persona, por citar un ejemplo, por alguna razón decide un día probar el tabaco, quizás por curiosidad o por imitación, tal vez por presión de su grupo de amigos. Hasta un punto determinado no ha tomado la decisión de hacerlo, pero hay una idea en proceso que puede tomar minutos, horas o semanas, y que acaban por modificar algo en su estado emocional, en el orden de sus pensamientos, en sus procesos cognitivos, que lo lleva a tomar tal decisión. Mientras todo esto evoluciona en la mente ¡nada ha ocurrido en la realidad física!, todo hasta este momento podría ser revertible, sin embargo hay un punto, en el que la decisión lleva a la acción, y en el caso de nuestro ejemplo dicha acción conduce a probar el primer cigarrillo. Pasado este momento, habrá quien descubra que la experiencia no era lo que esperaba y vuelva a producir una serie de procesos mentales, en una gran parte de los casos de manera inconsciente que lo hagan olvidarse del acto de fumar. Pero habrá también quién tras la primera fumada se quede enganchado…¡para siempre!, llevándolo con el tiempo no solo ha desarrollar el hábito tabáquico sino una enfermedad pulmonar como el enfisema, la bronquitis crónica o el cáncer. Esta persona enferma es la que vemos en una cama de hospital. Por más que su problema sea orgánico, fue originado en algún momento de su vida por una decisión surgida de una serie de pensamientos específicos.
Podemos hacer este ejercicio con muchas otras enfermedades, en todo caso la idea es que a veces un momento, una decisión, un estado mental pueden afectar el rumbo de nuestra vida por años. La Medicina puede intervenir en muchos de los efectos de esas decisiones pero al final de cuentas sobre las mismas solo cada uno de nosotros tiene el control.

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