¿Son públicos o privados?
¿Cuanto dinero gastas por ellos?
¿Recibes el valor que mereces por el dinero que gastas?
¿Recibes mas o menos del dinero que estás gastando?
Y lo más importante de todo, quizás sea una pregunta que rara vez nos hacemos, ¿debes recibir atención médica?, ¿para que?, ¿cual?, ¿cuanta?, ¿en que momento?. Estas preguntas que aparentemente son obvias pueden responderse fácilmente si optamos por ver la perspectiva de la reparación del daño, de la medicina curativa. Pero si es así, es muy posible que a la larga, sea cual sea la forma en como recibas la atención a la salud, acabarás gastando mucho dinero por ella aún en el caso de que el servicio médico prestado pueda ser de la mejor calidad y además público. Esto es así porque existen un gran número de alteraciones a la salud que pueden y deben ser prevenidos. Al no prevenir un daño inicial en cualquier función o estructura del organismo, el problema puede llegar a hacerse tan complejo y grave que dá como resultado al término de varios años una enfermedad crónica que implica gastos. Si esta enfermedad después es atendida en forma privada, el desembolso será directo del paciente al médico u hospital, y si es atendida en forma pública, el gasto seguirá la ruta de los impuestos pero será un gasto a largo plazo al fin. Tomando en cuenta que las incapacidades que resultan del estar enfermo redundaran además del gasto en una pérdida de la capacidad para producir. En resumen, la prevención resulta más barata y frecuentemente más efectiva que la curación. Pero para llevarla a cabo se necesita no solamente de la participación de los profesionales sino del público en general, en el desarrollo de hábitos de higiene, nutricionales, de salud mental, etc que permitan que todas las personas en general conozcan y sean conscientes de los factores de riesgo para la salud y en la medida de lo posible traten de evitarlos, disminuirlos o acotarlos. En la medida que exista tal concientización, se estará en posibilidad como familia primero y luego como grupo comunitario, de desarrollar planes de salud que impliquen medidas preventivas programadas tales como inmunizaciones, atención prenatal, nutrición y desarrollo infantil, diagnóstico de lesiones precancerosas, identificación de factores de riesgo genéticos para el desarrollo de determinadas enfermedades, etc. Y por lo tanto creando un plan en este sentido, nuestras exigencias tanto hacia los servicios médicos públicos como hacia los privados estará orientada a obtener el mejor servicio posible con el gasto mínimo que implique una medida preventiva a tiempo y no un desembolso directo o un pago constante de impuesto con destino a los servicios de salud, durante un largo período.
No hay comentarios:
Publicar un comentario